1. Barreras Externas  

Se encuentran localizadas en los posibles sitios de entrada para los agentes patógenos, y se pueden dividir en:

 

 

Barreras mecánicas

Son aquellas que constituyen un impedimento físico a la penetración de los gérmenes, tal es el caso de la piel, que a través de la capa superficial de células muertas adhiere a los microorganismos que luego se desprenden por medio de la descamación de la piel. El cerumen y pelos del conducto auditivo  retienen cuerpos extraños, impidiendo su paso hacia el oído medio e interno y el mucus de la mucosa respiratoria, atrapa los elementos extraños que luego son eliminados a través de movimientos ciliares, la tos y el estornudo.

 

Barreras químicas

Corresponden a sustancias que impiden el desarrollo de los microorganismos. Es el caso del sudor y el sebo de la piel, que forman una capa ácida y grasa, impidiendo el desarrollo de patógenos. La saliva que contiene la enzima lisozima e inmunoglobulinas. Las lágrimas también contienen lisozima, que impide el desarrollo de gérmenes y los jugos gástricos que a través de la acidez destruyen los agentes patógenos.

 

 

Barreras biológicas

Se refiere a algunas bacterias que habitan normalmente en algunos lugares del organismo y compiten con los patógenos, por ejemplo, las bacterias de la flora intestinal o de la flora vaginal.